Publicado en Diario Sur, 08/01/2012

El calendario de 2012 tiene 366 días, uno más de lo usual, que se añadirá al final mes más corto, febrero. La necesidad de agregar 24 horas más al año, que se realiza cada cuatrienio, se debe a que con ello se corrige el desfase que existe en la duración del año trópico. Si el desajuste no se corrige, el solsticio de verano – en 500 o 600 años, más años de los que tuvo Matusalén- podría coincidir con el solsticio de invierno, y viceversa, y entonces pensar que andamos en el hemisferio Sur.

Un día más puede que para algunos apósteles modernos suponga un día más de trabajo y, por tanto, de oración. Yo creo que un día más es nada respecto de lo que necesitamos recuperar. Deberíamos repetir 2.011, como los malos estudiantes, y hacer una catarsis y coger 2012 con carrerilla y no sentados en el potro del proctólogo.

El ser humano en muchos ámbitos de la vida necesita sugestionarse. Sugiero que en este año par y bisiesto que hemos iniciado nos amoldemos a lo que se avecina. Cada viernes de la semana, tras cada consejo de ministros, la portavoz Soraya nos va a ir recetando uno a uno pildorazos para ir adelgazando. Las palabras ajuste, congelación, recetas, recorte y tijera las oiremos más de 2.012 veces. Mi amigo galeno Jesús, cuando tiene que hacer un tacto rectal o similar a algún paciente, les susurra: “sugestiónese, … señor/a, … déjese hacer… este cáliz es por su bien”. 2012 va a ser una dura subida al monte calvario.

Por lo pronto, los de ahora nos dicen que hemos tenido un déficit público superior al anunciado por los anteriores: un 8% debajo de la alfombra. Nos han cogido copiando y haciendo trampas en el solitario. En fin, mintiendo como los griegos. ¿Ven como debemos repetir curso?. Necesitamos 364 días más a añadir al 29 de febrero. Nos hemos gastado lo que no teníamos. En definitiva, no se ha gestionado España con la diligencia de un buen Padre de Familia. España ha sido gestionada por políticos no ordenados. Todos tenemos la culpa.

Y como consecuencia de ello, lo esperado: ¡el inicio del inicio¡, ¡begin the beguine¡. Si no quería una taza, ahí llevas dos: subida de impuestos, recargos de solidaridad y un Real Decreto que obliga a recortar 36.000 millones en este año bisiesto. Sugestiónense. Déjense hacer, que vienen curvas.