“ESPAÑA ARRASTRA UN PROBLEMA ENDÉMICO, BRUTAL, EN SUS COSTUMBRES MERCANTILES”

“UN PAGO A PROVEEDORES DILATADÍSIMO, CON PLAZOS REALES DE VERDADERO ABUSO, QUE HAN LLEGADO A VECES A LOS 500 DÍAS, EN FUNCIÓN DE LA FUERZA DEL CLIENTE. ESTO HA PERMITIDO EN ESPAÑA LA CREACIÓN DE VERDADEROS GIGANTES EMPRESARIALES EN SECTORES QUE PUEDEN PERMITIRSE OPERAR CON FONDO DE MANIOBRA INVERTIDO. POR EJEMPLO, QUE TENGAMOS ALGUNAS DE LAS MAYORES CONSTRUCTORAS DEL MUNDO”

JUAN JORDANO, CONSEJERO DE EUROPAC

TEXTO: FE185_foto_articuloRNANDO BARCIELA

Pregunta. Todos los expertos dicen que vamos a asistir a una nueva ola de fusiones, también en España. ¿Por qué?

Respuesta. Efectivamente. Los movimientos de fusiones van a estar a la orden del día, en el mundo y también en España. De hecho ya estamos asistiendo a un récord en el número de transacciones con respecto a 2007, toda una efervescencia.

P. ¿Y cuáles son las causas de ese apetito comprador tan acusado?

R. Hay varios motivos. El primero, claro, que tenemos el dinero muy barato. Las mega operaciones que se están produciendo se hacen con un nivel de financiación alto y a tipos muy bajos, lo que acaba siendo un incentivo para que las empresas paguen más por las operaciones y se vuelvan a endeudar. De ahí que las estructuras financieras de muchas empresas vuelvan a la tentación del apalancamiento y ya hemos visto los problemas que eso ha traído. Además, muchas empresas, cuando entran en una fase de crecimiento muy bajo o nulo, parecen tener como única estrategia de salida lo de comprar, es decir, crecer por adquisiciones. En ocasiones puede ser como en una especie de huida hacia adelante.

P. ¿Eso es porque los márgenes están cayendo en todos los sectores de actividad?

R. No en todos los sectores, pero sí en muchos. Cuando caen los márgenes, la tentación también es hacerlo todo más grande para obtener sinergias, economías de escala, reducir costes fijos. La cuestión es que con estas adquisiciones no siempre damos solución al problema de base. Si tenemos un negocio con márgenes bajos, con una fusión o adquisición podemos crear un problema más grande, si bien, eso sí, logramos resistir algo más de tiempo y se controla mejor la competencia. Si estamos en un sector maduro y la charca para los patos comienza a ser insuficiente y se picotean, es natural la tendencia a reducir el número de patos. Sin embargo, buscar mercados nuevos, tecnologías o estructuras productivas complementarias, deberían ser los verdaderos objetivos de las integraciones; aunque a veces cuesta encontrarlos.

P. No hay que obviar, además, que a muchos empresarios les encanta ir de compras.

R. Efectivamente. No deberíamos despreciar el halo de megalomanía que empapa con frecuencia muchas decisiones empresariales de ese tipo. Una actitud que se ve alentada porque las fusiones generan realmente mucho dinero para muchos agentes: posiciones de control, bonos estratosféricos para la dirección, paquetes millonarios para los fondos, grandes facturas para asesores de todo tipo, etc.

P. ¿Dónde cree que habrá más fusiones en España en los próximos meses o años?

R. Se van a dar normalmente en las actividades en las que tenemos una presencia destacable: turismo y ocio, agroalimentario, energías renovables, infraestructuras y construcción y, por supuesto, en el inmobiliario, pero aquí todo depende, claro, de que España conserve un entorno de seguridad jurídica y un marco económico y social suficientemente estable.

P. ¿Y la banca?

R. Es un sector que está en la diana y en el que pueden preverse movimientos en este sentido. Se está contando con que la banca va a entrar en un proceso activo en este campo, básicamente porque hay demasiados bancos en Europa y la banca está viviendo una situación muy problemática con unos tipos de interés tan bajos que les están comiendo los márgenes, al tiempo que, paradójicamente, los reguladores les exigen ratios de capital cada vez más elevados y las nuevas tecnologías están cambiando  modelos del negocio financiero. Una situación difícil para el sector.

P. Hay muchos bancos, pero a escala nacional, que es donde se ejerce la competencia, son cada vez menos. ¿Permitiría Bruselas la compra de un Sabadell por un BBVA?

R. No lo sé, pero si se da el caso, habrá que esperar que sí lo permitan, porque el sector bancario necesita reorganizarse en estructuras financieras más defensivas.  Como, además, el dinero está muy barato, es el momento ideal para esas operaciones.

P. Hemos ganado competitividad en los últimos años, pero la mayor parte de los economistas sigue quejándose del escaso tamaño de las empresas españolas, un problema a la hora de crear empleo de calidad.

R. Este es efectivamente uno de los problemas de la estructura empresarial española, tenemos unos 3,2 millones de empresas, de las que el 99% son pymes, con una dinámica de entrada y salida muy fuerte, unas 10.000 al mes. Tenemos una proporción de microempresas altísima, el doble que en Alemania, una situación que a mí me parece la consecuencia de un entorno empresarial y político en el que resulta difícil que las empresas evolucionen a un tamaño grande a nivel nacional, como primera etapa.

P. ¿Por qué?

R. Hay muchas razones. Mire, tenemos por ejemplo un problema de fragmentación territorial y exceso de producción legislativa, que en conjunto complica y ahoga la actividad de los empresarios. Somos un país que promulga más de un millón de páginas legislativas al año.

P. No hay país que pueda asimilar tantas normas nuevas.

R. Pero los humanos podemos irnos acostumbrando gradualmente hasta a lo más absurdo. También somos un país que se ha dedicado a fragmentar su unidad  económica y territorial en 17 estructuras distintas, lo que ha convertido cualquier aventura empresarial en una auténtica osadía. Buena parte de nuestros empresarios tampoco están muy preparados, lo que lleva a que nuestras empresas no tengan ni la dimensión, ni el know how, ni las tecnologías necesarias para jugar en un mundo globalizado, en el que hay que realizar inversiones gigantescas que sólo los muy grandes pueden abordar. Además, nuestra economía sigue muy centrada en el turismo, el ocio, la construcción y somos muy vulnerables a cualquier movimiento en esos sectores. A mí me sigue resultando muy difícil imaginar a España construyendo las comunicaciones del futuro o siendo protagonista de una nueva tecnología de la salud.

P. Dinero hay. ¿Por qué han crecido tanto en los últimos años los ‘family offices’ en España? ¿Es bueno para la economía?

R. Ha habido muchas desinversiones de empresas por parte de familias, eso ha hecho generar mucho patrimonio líquido y ha llevado a la creación de muchísimas family offices en España. Yo lo veo positivo porque acaban invirtiendo ese patrimonio en parti­­cipaciones financieras, en diversas empresas, en un esquema más profesional, sin tanta implicación del núcleo familiar en las empresas en las que están invertidos. Y todo eso contribuye a dinamizar la economía, claro está, aquella economía que les resulte atractiva.

P.  ¿Qué opina de las Sicavs? ¿Es cierta esa acusación de que son un instrumento para que los ricos no paguen impuestos?

R. Mire, eso de que los ricos no pagan impuestos no se sostiene. Pagan los mismos impuestos, incluso más, porque consumen más y productos más caros. Si yo me compro un coche de 30.000 euros, pago impuestos en relación a ese precio, pero si me compro un Bentley de 200.000, pago lógicamente muchos más impuestos. La cuestión es que, en mi opinión, el impuesto indirecto nos iguala a todos. El que no nos iguala, digan lo que digan, es el directo. El que tiene nómina paga, y el que está en otros esquemas igual  paga, pero en menos proporción.

P. Rechaza, pues, que la Sicav sea un instrumento perverso.

R. No lo es. Toda esta cuestión forma parte de otro debate, el de las actuales estructuras fiscales, que no están armonizadas. Hay una pelea de todos contra todos por atraer y retener capitales, que es lo que ha llevado a que tengamos estructuras fiscales desiguales en Europa. Mire, el objetivo de una family office es preservar el patrimonio e incrementarlo y para eso se requieren dos cosas: seguridad jurídica y una fiscalidad favorable. Y, si no se dan esas condiciones, el dinero cambia de horizontes. Este es un principio fundamental que todos deberían conocer, nuestros gobernantes los primeros que luego tienen que adelgazar a marchas forzadas, que es lo que ha pasado en el sector  en general. Cuando esas empresas basadas en fondo de maniobra invertido llegan a ser muy grandes, se convierten en un problema para sus bancos.

P. ¿Esto tiene solución?

R. Sí que la tiene. Muchos países han resuelto estos abusos. Una solución podría ser la de hacer gravitar el impuesto de sociedades sobre el beneficio neto corregido por los incrementos del fondo de maniobra, es decir, que si yo incremento mi cuenta de proveedores en cien, lo sumo a la base imponible y, si la bajo en 100, reduzco esa base. Se va a pagar lo mismo en el tiempo, pero la empresa que quiera abusar del juego de financiación del circulante por su posición de privilegio, va a pagar muy cara esa financiación por la vía del impuesto de sociedades. Pero, en España apenas se ha hecho nada, los proveedores sin fuerza de mercado están desprotegidos. Lo de pagar tarde se ha convertido en un verdadero cáncer para nuestra economía, que acaba con miles de empresas en la quiebra o en concurso.

P. Pero, algo se ha hecho, ¿no? Por ejemplo, el Plan de Pago a Proveedores.

R. Sí, ese famoso Plan  de Proveedores fue muy importante ya que la primera en pagar tarde eran las propias administraciones públicas. Se habilitó mucho dinero público, que era absolutamente imprescindible para que miles de empresas pudieran seguir funcionando. Yo viví eso como un gestor y comprobé que fue positivo. Luego se ha promovido también una Ley de Morosidad, pero la verdad, no está sirviendo para mucho ya que está siendo escandalosamente incumplida. Me pregunto, por ejemplo, por qué no se ha previsto la exclusión en los concursos públicos de la empresa que incumpla la Ley de Morosidad, al igual que sucede con la necesidad de estar al corriente en otras obligaciones legales.

P. ¿Qué opina de esa tendencia de los tribunales a invalidar las llamadas cláusulas suelo de la banca?

R. Asisto con verdadera preocupación a las sentencias de índole financiero que se están prodigando últimamente en los tribunales y que rayan con la más elemental seguridad jurídica. En algunas de estas sentencias se llega a admitir que hubo actuación de engaño, de coacción y hasta de estafa, por todo un sector, como si hubiera sido algo orquestado globalmente con premeditación y alevosía. Y esto precisamente en un sector que se encuentra sobre regulado en todos los sentidos. Así que parece haberse instaurado una culpabilidad colectiva que termina en el bolsillo de los accionistas. Por esta regla de tres, tendríamos cada uno la posibilidad de echarnos atrás de las cosas que no salen como proyectamos en un contrato consentido en el pasado.

P. ¿Los cambios en las normas contables en los últimos años para mejorar la transparencia y fiabilidad de las cuentas de las empresas han mejorado el sistema, o lo han hecho más complejo?

R. Ese es un tema que me disgusta especialmente. Pese a que me tengo por una persona formada en estos temas, he de reconocer que la reciente profusión de normas de este tipo sólo ha servido para crear una verdadera jungla donde la comprensión e interpretación de los estados financieros se está convirtiendo en un arcano. Por ejemplo, en los últimos años nos hemos entretenido en hacer polvo el principio del valor histórico de las cosas, introduciendo en nuestras cuentas todo tipo de valoraciones envueltas en algoritmos, que les dan un aparente disfrace de objetividad. Luego resulta penoso ver presidentes y administradores de grandes compañías que son incapaces de explicar sus cuentas si no es contando con una legión de asesores diversos, financieros, contables, fiscalistas, inmobiliarios, tasadores, etc. Todo esto sería solo un mal chiste, si no fuera porque nos encontramos con empresas que ven esfumado su valor y su negocio de la noche a la mañana sin que nadie lo hubiera advertido.