La crisis económica está provocando que las prestaciones de la Admiración por dependencia para sufragar los servicios prestados a los discapacitados se vayan reduciendo. En consecuencia, la parte que pagan las familias se ve presionada al alza, pues el coste de asistencia es rígido. Una serie de asociaciones cuyo objeto es la asistencia a la discapacidad, preocupadas por el tema, son reunidas por un emprendedor social, figura empresarial con discapacidad, que desea crear un proyecto novedoso para ayudar a dichas asociaciones a conseguir recursos.

Este interesante trabajo tuvo una primera fase de diseño, proyectando la constitución de una sociedad mercantil integrada por las asociaciones y el emprendedor social, bajo unos estatutos muy singulares adaptados a la finalidad que se deseaba lograr y con un modelo de negocio que requería diseños fiscales y contractuales específicos. Una segunda fase de convencimiento y acuerdo, logrando algo que no siempre es fácil, que una serie de asociaciones de este tipo se pongan de acuerdo para desarrollar un trabajo en común riguroso con objeto de recabar recursos. Una tercera fase, de puesta en actividad, donde se le está ayudando al cliente en su lanzamiento, desde asistirle en la presentación de la idea a facilitarle contactos para su prospección comercial, asistirle en sus decisiones o diseñar modelos para la defensa del patrimonio del discapacitado.