La empresa, que es cabecera de un grupo, comienza siendo cliente de asesoría jurídica normal. Tras el conocimiento más profundo de la misma, se observan ciertas deficiencias en sus estructuras que pueden encarecer y complicar una sucesión futura. Por tal motivo, se deciden planificar una serie de acciones que, en resumen, pasaban por los puntos siguientes:

  • Estructurar el grupo de empresas de forma clara, bajo una cabecera única en poder del empresario. Por lo tanto, era necesario ejecutar unas compraventas de participaciones entre sociedades y/o personas físicas, previas valoraciones realizadas por nuestra parte y con la mayor eficiencia fiscal posible. Paralelamente, cubrir la liquidez necesaria para el sostenimiento vital del empresario.
  • Resolver las situaciones de interfinanciación del grupo, lo cual pudo resolverse combinando distribuciones de dividendos, ampliaciones de capital y las propias compraventa de acciones para estructurar el grupo de empresas.
  • Conformar la empresa para el cumplimiento de los requisitos de empresa familiar, acumulando el tiempo necesario de cumplimiento. Paralelamente, se debatieron y definieron las funciones de los miembros de la familia, actualizando el protocolo familiar.
  • Preparar la donación futura de las participaciones de la empresa familiar desde el empresario a sus hijos, todos ellos miembros del grupo familiar.

La empresa tendrá ahora un camino para afrontar la sucesión, no solo desde el punto de vista personal y funcional, sino también desde el patrimonial, pues la familia ha simplificado el formato de tenencia del patrimonio a transmitir y optimizado el coste fiscal previsto.